LOS HIELOS: 4) LOS OTROS GLACIARES (GLACIARES DE MONTAÑA)

Los glaciares y pequeños casquetes de hielo de montaña (excluídos los mantos de hielo de la Antátida y de Groenlandia) tienen un volumen cuya descongelación supondría una elevación del nivel del mar de aproximadamente 0,5 m.

El área de estos glaciares representa algo menos del 3% de la cubierta de hielo de la Tierra y la mitad de su extensión se halla en el Artico.

Las causas de los retrocesos y avances de estos glaciares son muy complejas, ya que entran en juego las temperaturas, pero también las precipitaciones. Son dos factores que muchas veces se contraponen, ya que un calentamiento suele ir acompañado muchas veces de una mayor precipitación de nieve, y viceversa.

También intervienen en el balance entre la acumulación y la ablación del hielo otros factores complejos que atañen al movimiento de los glaciares montaña abajo y a la inercia en la respuesta del hielo a cambios climáticos anteriores y alejados en el tiempo.

Fig. Extensión de los mantos permanentes de hielo y de los glaciares

Evolución de los glaciares

Las series de mediciones sobre la evolución del volumen de hielo en los glaciares resultan ser aún muy cortas y demasiado mal distribuídas como para poder hacer un balance global cuantitativo sobre su tendencia más reciente (Braithwaite, 2002), pero se puede decir que casi todos los glaciares estudiados han retrocedido considerablemente desde mediados del siglo XIX (Oerlemans, 2005).

En un análisis regional más detallado se constata que en Europa los glaciares de los Alpes, al igual que los de los Pirineos, alcanzaron hacia mediados del siglo XIX —final de la Pequeña Edad de Hielo—las posiciones más avanzadas de los últimos mil años. A partir de aquella década las lenguas glaciares comenzaron de nuevo a retirarse. Así, se ha comprobado que desde 1860 hasta el 2000 la cota media de las nieves perpetuas en los Alpes Suizos se ha elevado unos 100 metros. En los Pirineos, los pequeños glaciares de montaña también se han empequeñecido hasta casi su desaparición.

Ultimamente la tendencia en Europa es más contrastada entre lo que ocurre en el norte y lo que ocurre en el sur. Así, durante la década de los 90 los glaciares de Noruega experimentaron un significativo avance, que de nuevo ha cambiado de signo en los primeros años del siglo XXI. Entre estos glaciares noruegos se encuentra el mayor de toda la Europa continental, el Jostedalsbreen, con casi 500 km2 de extensión. La razón del crecimiento parece estar relacionada con un incremento de la fuerza de la circulación atmosférica del oeste (índice NAO positivo) que acarrea mayores precipitaciones.

En Alaska el conjunto de sus glaciares ha retrocedido durante el siglo XX pero se da la paradoja de que el frente del más largo de todos ellos, el glaciar Hubbard, tiende a avanzar. También, en el monte más alto de Canadá, el Monte Logan (6.050 m), en la frontera con Alaska, localizado en el extremo norte de la trayectoria de las borrascas del Pacífico Norte, se ha registrado un aumento de las precipitaciones de nieve desde 1950 (Moore, 2002).

En la cordillera de los Andes, la mayor parte de los glaciares retroceden, debido probablemente a un aumento de las temperaturas, si bien este deshielo está modulado en algunas zonas por los ciclos de El Niño y los de las temperaturas en el Pacífico. Entre estos glaciares en retroceso se encuentra el Quelccaya, en los Andes de Perú, cuyos sondeos son de relevante importancia en la investigación paleoclimática tropical.

En el sur, en los Andes de la Patagonia, ocurre algo semejante a lo de Alaska, pues a pesar del retroceso general, el enorme glaciar argentino Perito Moreno avanza casi constantemente (Francou, 2005).

Otro glaciar importante del Hemisferio Sur que recuperó parte del terreno perdido y avanzó dos kilómetros en la década de los 90 es el Franz-Josef de Nueva Zelanda.

En el Tibet y en la cordillera del Himalaya los glaciares también han retrocedido durante las últimas décadas, de tal forma que el nivel de numerosos lagos de montaña, alimentados por las aguas del deshielo, ha aumentado considerablemente, provocando un cierto temor a que su desbordamiento pueda provocar inundaciones localmente desastrosas. (McDowell, 2002).

En cuanto a los escasos glaciares de las altas montañas tropicales, repetidamente se difunden noticias que atañen al caso de las nieves del Kilimanjaro. Al parecer ocupaban 12 km2 de superficie hacia 1900 y escasamente ocupan 2 km2 de superficie en la actualidad (Thompson, 2002).

El futuro

A pesar de la dificultad de los pronósticos, los modelos manejados por el IPCC indican que la tendencia global es hacia una descongelación neta y que unos 20 cm de la proyectada subida del nivel del mar que se espera para dentro de unos cien años derivará de la contracción de estos glaciares y pequeños mantos de hielo de montaña. De ser así, la región del Tibet y los glaciares de Alaska serían los contribuyentes más importantes.

Comente

Required fields are marked *

*
*

%d blogueiros gostam disto: