LOS HIELOS: 3) EL HIELO DE GROENLANDIA

El manto de hielo de Groenlandia contiene un volumen de hielo cuya descongelación completa equivaldría a unos 7 metros de subida general del nivel del mar. Pero estamos muy lejos de que esto ocurra. Incluso es difícil determinar la tendencia actual de la masa total de hielo porque, si bien muchas de las lenguas glaciares que llegan a la costa retroceden, en gran parte del interior parece detectarse un incremento del hielo debido a un posible aumento de las precipitaciones de nieve.

Fig. Mapa de Groenlandia. Se señalan algunas poblaciones y estaciones científicas.

Las temperaturas

El reciente calentamiento de Groenlandia tiene un precedente cercano (aparte del probable calentamiento que ocurrió allí hacia el año 1.000 cuando los vikingos instalaron varias colonias en fiordos del oeste).

Las series largas de mediciones termométricas en dos estaciones del sur (Angmassalik y Godthab) indican un calentamiento bastante brusco e importante entre 1920 y 1930.

Fig. Temperaturas de verano (J-J-A) en Groenlandia (Godthab, Angmassalik, Egesdesminde) en el período 1880-2000

Luego sufrió un enfriamiento desde los años 1930 hasta los años 1990 y las temperaturas han vuelto a ascender en los últimos años de forma importante. Diversos estudios corroboran estas tendencias (Davis, 1998; Hanna, 2003; Chylek, 2006).

Esto significa que durante gran parte del siglo XX la tendencia al retroceso de los glaciares ocurrió a la vez que las temperaturas disminuían, por lo que la retracción debió deberse a una menor precipitación de nieve o a causas más complejas

Por otra parte, durante el período 1955-2003, la tendencia de la temperatura del aire sobre los mares que rodean Groenlandia, no ha sido tan positiva como en la mayor parte del Artico, y en el sur ha tendido a la baja (Zhang, 2005).

Fig.Tendencia de la temperatura del aire en superficie sobre el Atlántico Norte en el período 1955-2003 (fuente NCEP/NCAR).

El balance de hielo

Aunque las teorías varían sobre si Groenlandia acumula o pierde hielo, la mayor parte de los estudios coinciden en que hay ganancia en el interior pero pérdida por deshielo en los márgenes.

Se cree que la mayor acumulación anual de hielo en el interior se correlaciona con una mayor circulación de los vientos del sur (índice NAO negativo) (Johannessen, 2005). Sin embargo, dada la gran extensión y diferencias altitudinales de Groenlandia, la influencia de la dirección del viento puede ser diferente en el norte y en el sur, así como en la región central y en los márgenes (Mosley-Thompson, 2005).

El estudio de la evolución del glaciar más importante, el Jakobshawn Isbrae, cuya cuenca ocupa más del 6% del área de Groenlandia, muestra en general un retroceso desde 1850, interrumpido por algunos años, y a veces décadas, de avance o estabilización. Recientemente, en el 2002 y 2003 registró un fuerte retroceso (Joughin, 2004; 2006).

Otros estudios, también indican una apreciable disminución reciente del hielo en las zonas costeras, con retroceso de glaciares como el Helheim, debido probablemente a que los últimos veranos, especialmente el del 2003, han sido muy cálidos. Rignot calcula que el deshielo puede estar contribuyendo en 0,5 mm/año a la elevación del nivel del mar (Thomas, 2000; Krabill, 2000 y 2004; Rignot, 2004 y 2006; Howat, 2005; Dowdeswell, 2006).

Los estudios de gravimetría más recientes, realizados con las mediciones del satélite GRACE, muestran que desde Abril 2002 a Abril 2006 ha habido una disminución de la masa total de hielo de unos 250 km3, lo que habría ocasionado una subida del mar de unos 0,5 mm/año. De seguir este ritmo, la subida durante un siglo sería de solamente 5 cm. Además el año de partida 2002-03 fue excepcionalmente nivoso y el año final 2005 excepcionalmente seco, lo cual resta bastante validez a esta extrapolación secular. (Murray, 2006)

El futuro de Groenlandia

El manto de hielo groenlandés no es tan frío como el antártico, al situarse en latitudes no tan altas.

Las temperaturas medias en la costa sur son de unos –5ºC y pueden llegar a superar en ocasiones los 20ºC durante el verano. Por eso los escenarios del IPCC estiman que la fusión veraniega que resulte de un calentamiento climático puede ser mayor que el incremento de las precipitaciones nivosas invernales. En consecuencia, según el IPCC, en caso de duplicación del CO2, dentro de unos 100 años, el balance de la masa de hielo retenida en Groenlandia será probablemente negativo y contribuirá en unos 10 cm a la subida del nivel del mar.

De todas formas, las predicciones son muy complejas, pues es muy posible que el comportamiento del manto de hielo, en caso de calentamiento, sea muy diferente en la costa y en el interior, en donde las temperaturas son mucho más bajas debido a la altitud (la cima de Groenlandia supera los 3.000 metros).

En definitiva, si es una incógnita la evolución neta de la masa de hielo groenlandesa en la actualidad, todavía lo es más cómo será su evolución en el futuro.

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