Especialistas forestales advierten que sin un sólido sistema de salvaguardas los nuevos planes de mitigación del cambio climático podrían beneficiar a las élites de poder y no a los pobres rurales

Un evento clave en preparación de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático destaca el rol que la Gobernanza Forestal Mejorada desempeña en determinar si  va a fracasar o prosperar.

Oaxaca, México (septiembre, 2010)—Con la preparación de los gobiernos latinoamericanos para implementar un nuevo mecanismo financiero dirigido a mitigar el cambio climático por medio de la reducción de emisiones de carbono causadas por la destrucción de los bosques tropicales, los especialistas reunidos hoy aquí advirtieron contra los planteamientos de “talla única”, y más bien hacen un llamado para encontrar soluciones flexibles y equilibradas a los difíciles dilemas que rodean este nuevo mecanismo. Una de las principales preocupaciones de los especialistas es que los ricos y poderosos puedan captar muchos de los beneficios a expensas de las comunidades rurales, incluyendo a los grupos indígenas.

Organizados por la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) de México y el gobierno de Suiza, y con el apoyo científico de Centro de Investigación Forestal Internacional CIFOR, esta conferencia (del 31 de agosto hasta el 3 de setiembre) es la cuarta de una serie de iniciativas conducidas por los países que se centran en la gobernanza forestal y la descentralización en apoyo al Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (UNFF), y que se presentará en una reunión de UNFF a realizarse a inicios de 2011, marcando el lanzamiento del Año Internacional de los Bosques. La conferencia reúne a científicos, representantes de gobiernos y de organizaciones no gubernamentales para discutir sobre gobernanza, descentralización y  en América Latina.

Para reducir la deforestación y la degradación forestal, los países industrializados brindarán a las naciones en desarrollo considerables sumas de dinero a cambio de la fijación verificable de carbono en los bosques, además de la conservación y el manejo sostenible de los mismos. Actualmente, la destrucción forestal representa de 12% a 18% de las emisiones anuales de carbono a nivel mundial. Varios países latinoamericanos, inclusive México, han tomado la iniciativa de diseñar proyectos  y podrían obtener beneficios significativos.

“La buena gobernanza forestal – que incluye relaciones transparentes e incluyentes entre los gobiernos, los bosques y las personas que dependen de ellos – es fundamental para asegurar que  ayude a las comunidades que dependen de los bosques a salir de la pobreza, en lugar de exacerbar la corrupción y financiar burocracias consolidadas,” comenta Elena Petkova, científica del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR). “Los proyectos  pueden fracasar si la gobernanza falla, o prosperar con una gobernanza exitosa”.

El objetivo central de la conferencia en Oaxaca fue brindar una opinión científica sobre el diseño e implementación de programas de manera que estos programas puedan capturar el carbono y reducir las emisiones de manera efectiva, generando al mismo tiempo beneficios significativos gracias al manejo sostenible de los bosques que sean compartidos equitativamente.

“Los casi 40 años de inversión del sector público para reducir la deforestación, pese a producir varios casos de éxito locales, no han alcanzado su objetivo,” opina Andrew Wardell, científico de CIFOR. ” puede ser nuestra última oportunidad de salvar los bosques tropicales del mundo. Por eso es sumamente importante hacerlo bien en América Latina y otras partes. Esta región concentra cerca de la cuarta parte de los bosques del mundo, de los cuales dependen millones de personas, y en los últimos cinco años ha representado el 65% de la pérdida neta de los bosques del mundo.”

La conferencia en Oaxaca también marca un hito clave en las preparaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP16), que se celebrará más adelante este año en Cancún, México. Entre otras contribuciones, ayudará a dar forma al contenido del Día del Bosque 4, el cuarto de una serie de eventos influyentes que tienen lugar conjuntamente con COP16, y que han aumentado la toma de conciencia sobre el importante papel que desempeñan los bosques en la mitigación y adaptación al cambio climático. El evento del año pasado convocó 1500 especialistas forestales, formuladores de políticas, activistas y otros, incluyendo a tres premios Nobel y dos ex jefes de estado.

La nota de advertencia  que emitieron los participantes de la conferencia de Oaxaca pone en clara evidencia los grandes obstáculos para la reforma de la gobernanza forestal en América Latina, incluidas las agobiantes, contradictorias y poco realistas normas gubernamentales, la extendida falta de consideración de los derechos de los propietarios para el uso de los bosques, aun cuando éstos se hayan concedido legalmente, y la continua corrupción y tala ilegal.

No obstante, los especialistas forestales no fueron necesariamente pesimistas, y citaron una serie de desarrollos positivos. Entre ellos está el extraordinario progreso de Brasil en el monitoreo de los bosques para detectar la tala ilegal, y los estándares simplificados de Costa Rica para el manejo sostenible de bosques. Tales logros brindan esperanza y modelos útiles de los cuales se puede aprender para diseñar programas REDD+ de éxito.

Otra tendencia alentadora, según diferentes ponencias en la conferencia, es la ola de cambios en la tenencia de tierras que se ha extendido por América Latina desde los 80, generalmente a partir de reformas agrarias previas. Esto ha ayudado significativamente a aclarar los derechos de diversos grupos rurales, especialmente de los indígenas, cumpliendo de esta manera un importante, aunque insuficiente, requisito para el manejo forestal sostenible.

Por ejemplo, como resultado de las reformas de gran alcance en la tenencia de tierras en México, la mayoría de las 64 millones de hectáreas de bosques son ahora propiedad de muchos grupos indígenas. Hay mucha evidencia en América Latina que muestra que tales comunidades, como custodios locales de los recursos del bosque, suelen tener más éxito protegiéndolos que las zonas formalmente protegidas bajo supervisión del gobierno.

Los pueblos rurales también han demostrado ser una fuerza poderosa para la creación de empresas forestales locales, que aumentan los ingresos rurales y fomentan las prácticas sostenibles. En la región de la Sierra Norte de Oaxaca, por ejemplo, el manejo comunal de los bosques ha ganado terreno económicamente por medio de la producción de madera comercial, el ecoturismo y otras empresas, registrando a la vez un modesto incremento de la cubierta forestal.

“México tiene una larga tradición de manejo comunal de bosques que brinda una base sólida para la acción local, la cual es altamente relevante para el diseño e implementación ” comenta José Carlos Fernández Ugalde, jefe de asuntos internacionales de la Comisión Nacional Forestal de México, CONAFOR.

Pese a tales experiencias, algunos grupos indígenas temen que sólo recibirán las migajas de la mesa de, parafraseando una de las presentaciones de la conferencia. Durante unas conferencias recientes en Bolivia y Costa Rica, los representantes de estos grupos se quejaron de que, de la misma manera que históricamente se les ha privado del beneficio de usar los recursos naturales en sus territorios, como la madera, minerales e hidrocarburos, la historia se pueda repetir con los “cowboys del carbono” con que llegarán con nuevas pero, a la larga, huecas promesas de grandes beneficios.

Sus temores se alimentan por la extendida preocupación de que aliente a los gobiernos a recentralizar el manejo de los bosques, revirtiendo muchos de los logros alcanzados por las poblaciones rurales mediante las recientes reformas de la tenencia de la tierra y la descentralización. Según argumentan, puede resultar irresistible la tentación de controlar las grandes sumas de dinero en juego con el pretexto de que sólo se podría exigir cuentas a los gobiernos por el uso de los fondos para reducir las emisiones de carbono.

Al menos en el caso de Brasil, este es un resultado poco probable, según indica una de las presentaciones en la conferencia, debido a que el gobierno central de un país tan grande no puede monitorear el uso de las tierras en todo el territorio y por lo tanto debe confiar en las autoridades locales para desempeñar esta función de manera eficiente.

“Lejos de revertir la descentralización del manejo de bosques,” dice el autor, ” puede brindar nuevos incentivos y recursos para capacitación local. Además, si las poblaciones locales creen que están siendo perjudicadas o privadas de los beneficios que les corresponden, simplemente pueden sabotear los programas ”

“El éxito de no debe provenir de los decretos del gobierno central que minen a las comunidades rurales,” explica Christian Küchli de la Oficina Federal Suiza para el Medio Ambiente. “Debe contar con el apoyo local e implicar un creciente flujo de recursos a las zonas rurales, con las salvaguardas adecuadas en un marco regulador equilibrado.”

Centro de Investigación Forestal Internacional

CIFOR fomenta el bienestar humano, la conservación medioambiental y la equidad mediante investigaciones para la elaboración de políticas y prácticas que afectan los bosques en los países en desarrollo. CIFOR es uno de los 15 centros del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR). CIFOR tiene su sede en Bogor, Indonesia, y cuenta con oficinas en otros países de Asia, así como en África y América del Sur.


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