El clima del ultimo milenio: Pequeña Edad de Hielo

Hacia el año 1350 el clima de Europa se deterioró y se entró en la llamada Pequeña Edad de Hielo, de la cual no se salió hasta la segunda mitad del siglo XIX.

Durante este período de cinco siglos las bajas temperaturas no fueron constantes. Parece que hubo en especial dos pulsiones de frío separadas en el tiempo, una al pricipio, en el nefasto siglo XIV, y otra al final del período, en la primera mitad del siglo XIX. Los datos que lo avalan se basan, por ejemplo, en el estudio de alta resolución temporal en los hielos de Groenlandia y en los espesos sedimentos de foraminíferos que se pueden encontrar en las Bermudas y en las costas de Mauritania (deMenocal, 2000).

Durante la Pequeña Edad de Hielo desaparecieron los viñedos de Inglaterra, que se habían cultivado desde el anterior Período Cálido Medieval, y el cultivo de cereal en Islandia. La congelación invernal de los ríos de todo el norte de Europa era frecuente. Recogen los grabados de la época escenas en las que incluso en Londres llegaron a organizarse ferias y mercados sobre las aguas heladas del Támesis. Más al sur, en los períodos más crudos, se produjeron espectaculares avances de los glaciares de los Alpes, que periódicamente amenazaban con cubrir los valles habitados de esa región. También en Escandinavia se producían avances que ocupaban zonas anteriormente cultivadas. Así por ejemplo un documento indica que el glaciar Nigardsbreen avanzó 3 km entre 1710 y 1743 y destruyó una granja llamada Nigard. Hay constancia de que una petición de compensación económica fue enviada al rey Federico V de Dinamarca.

Fig. “Paisaje de invierno con trampilla para pájaros” del pintor flamenco Peeter Brueghel “el Viejo” (siglo XVI).

Para algunos estudiosos del clima histórico, como el alemán Pfister, que ha recopilado cientos de documentos relativos a esta época, el enfriamiento de la Pequeña Edad de Hielo sólo afectaba a los inviernos pero no a los veranos. Estudios multidisciplinares muestran que en las últimas décadas del siglo XVI ocurrieron agudos fríos invernales que afectaron a la vida social europea (Pfister, 1999).

Un historiador francés (Le Roy Ladurie, 1967) recopiló datos sobre las fechas de vendimia, dependientes de las temperaturas estivales (a más frío, vendimia más tardía). El trabajo de Le Roy Ladurie se basaba en más de 100 series locales de pueblos de Francia con datos anuales sobre las vendimias. Comparando estas series con el del período solapado en el que existían ya datos instrumentales de temperatura en París (1797-1879), halló una correlación muy alta entre las fechas de las vendimias y el de las temperaturas medias de Abril-Septiembre.

El trabajo señala que los siglos de la Pequeña Edad de Hielo no fueron uniformemente fríos, sino que simplemente fueron entonces más frecuentes los episodios de clima severo, intercalados dentro de otros intervalos largos de clima semejante al actual.

Otro estudio más reciente, basado en el mismo método y que tiene como ámbito de estudio la región vinícola de la Borgoña, indica como dato más llamativo que desde 1370 ha habido diversos veranos cálidos semejantes a los alcanzados en los últimos años en aquella región, aunque nunca como el calculado para el 2003 (+5,86ºC). El anterior más cálido debió ocurrir en 1523 (+4,10ºC). En el estudio se señala un largo enfriamiento ocurrido desde el año 1680 que duró hasta prácticamente 1970 (Chuine, 2004).

SAND-RIO

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